domingo, mayo 04, 2008

Felicidades mamá

Felicidades mamá. Hoy es tu día, aunque lo cierto es que deberían serlo todos los días del resto de tu vida. ¿Sabes? A veces me gustaría saber decirte muchas cosas, temo al día en que sea demasiado tarde y no puedas escucharme, o simplemente ya no quieras. Te merecerías vivir cada día de tu vida sabiendo que has sido la mejor madre del mundo, te merecerías una hija distinta que fuera capaz de decirte a cada instante lo mucho que te quiere y lo orgullosa que se siente de haber tenido una madre como tú, una madre capaz de luchar como sólo tú supiste hacerlo, una madre capaz de hacer cualquier cosa por salvar a sus hijos, una madre que decidió perderse a sí misma entre problemas, pero que jamás permitió que se perdiera de su horizonte la meta hacia dónde quería llevar a sus dos hijos, y quiero que sepas mamá, que tú lo conseguiste, que conseguiste llevar a tus hijos a un lugar en el que ahora son felices. A un lugar dónde poder vivir sin miedo a nada. Ni a nadie.

No tuviste suerte mamá, jamás he conocido a nadie que se merezca tanto ser feliz como tú, pero la primera lección que a mí me enseñó la vida fue precisamente ésa, casi nunca tenemos aquello que nos merecemos y no por merecerlo vas a tener más facilidades para lograrlo, y ésa ha sido una de las consignas más importantes que yo he seguido a lo largo de toda mi vida. Así, me he pasado la vida luchando sin pensar en qué merecía o que no, sabiendo que eso en realidad no tiene ninguna importancia. No tuviste suerte, te salieron dos hijos a cada cual más distante, más solitario y problemático, pero a veces me gusta pensar que dadas las circunstancias que vivimos tuviste los mejores hijos que te podían haber salido, de la misma forma que estoy convencida de que tú fuiste la mejor madre que nos podía haber tocado, y que nadie, absolutamente nadie, hubiera sabido hacerlo tan bien como tú lo hiciste con nosotros. Me encantaría que lo supieras porque sé que no hay cosa que pueda hacerte más feliz, y quizás así descanses al fin, y empieces a disfrutar de tu propia vida ahora que puedes.

No sé en qué momento me enseñaste tantas cosas, no sé cómo lo hiciste, de dónde sacaste el tiempo y las fuerzas para hacerlo, pero me encantaría decirte y que supieras de verdad que debes estar muy orgullosa de tu labor, que a tu hija a veces se le va mucho la pinza y comete locuras que jamás me gustaría que supieras porque sé el daño que podría llegar a causarte, pero prometo que en general, y casi en todos los momentos de mi vida, creo sinceramente que puedes estar muy orgullosa de mí, creo que lo estás, sé que lo estás, pero me encantaría que a veces supieras decírmelo más a menudo.

No te creas la coraza que me he puesto contigo, sé que es difícil no hacerlo cuando llevo tanto tiempo comportandome así. Quizás sea eso, que ya me he acostumbrado a ser dura contigo y con todo aquello que me importa de alguna manera, pero ojalá sepas que tu hija no es así. Estoy segura de que tú recuerdas, incluso más que yo, lo bien que nos llevábamos cuando era más pequeña, antes de que tu hija se volviera una rebelde y una borde contigo y con todo lo que tenía a su alrededor. Estoy segura de que tú, como yo, te preguntarás cada día en qué fallamos, qué hicimos mal, en qué momento todo cambió entre nosotras y nos perdimos la una a la otra, en qué momento llegamos exhaustas de tanto luchar y nos dejamos ir sin más, pensando que sería más fácil de lo que al final resultó ser recuperarnos. Yo por mucho que lo piense, no sé qué responder, pero espero que el tiempo nos ayude a ponernos en nuestro sitio y poder tener contigo una conversación de este tipo. Espero no llegar demasiado tarde. A veces tengo la sensación de que me hago la dura contigo, de que intento convencerme de que ya no eres tan importante para mí, de que no te quiero ni una décima parte de cómo lo hacía cuando era pequeña y estaba absolutamente convencida de que ninguna hija quería tanto a su madre, de que intento convencerme de que ahora soy autosuficiente, porque temo que algún día vayas a irte para siempre, y creo que inconscientemente hace tiempo que elegí ir perdiéndote cada día un poquito para no sufrir tanto el día que te vayas por completo.

Si hay algo que nunca olvidaré es el amor incondicional que un día te tuve mamá, no sé qué hiciste para que llegara a sentir aquello, sólo sé que jamás volveré a sentirlo por nadie y que echaré siempre de menos no haber sabido sentirlo todos estos años. Espero que eso no siga sucediendo en los días en los que aún puedas estar cerca de mí. Muchas gracias por todo y feliz día.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Ayyys, Si al final lloro...!!! El amor entre una madre y un hijo o hija debería ser siempre incondicional. Una madre siempre está ahí siempre, auqnue a veces nos empeñemos en que no esté. Yo a la mía le quiero, le adoro, ha sido mi padre y mi madre al mismo tiempo y ha sacrificado muchas cosas por nosotr@s, desde la generosidad y del amor, desde la entrega absoluta!!!Felicidades a todas las madres!!! Por su puesto, a tu mami, por todo su recorrido en esta vida, y por tener una hija tan chulis como tu!!!Seguro que esta muy orgullosa de ti...!!! Besis!!! Litlle P.

Coquí dijo...

el mejor regalo que le puedes hacer, es decirle lo que has escrito aqui. Seguro, que le hace muy bien. Y llorar juntas...para terminar riendo.

Un beso

Laura dijo...

Echaba de menos escribir de esta forma, cuando sientes que cada letra te sale de bien adentro.
Gracias por leerme y por tomaros la molestia de comentar, me hace ilusión :)

Tú lo has dicho muchas veces nos empeñamos en dejar perder ese cariño incondicional que todos sentimos de pequeños, y es una lástima porque recuerdo que sentirlo hacía más fácil la experiencia de vivir y que por muy jodidas que fueran las cosas, de alguna manera te sentías protegida.
Neni, a ver si te pones algún nick que ya va siendo hora. Y que sepas que todo esto me lo dices porque has probado sus tortillas y sabes que es muy difícil no querer a mi mamá, jejejeje :)

Coquí, creéme que me gustaría tener algún día el valor de imprimir esto y enviárselo, pero temo que no lo entienda como a mí me gustaría, y creo que esas cosas sólo pasan en las pelis, aunque estaría muy bien eso de compartir las lágrimas para acabar riendo juntas :)

Muaksssss

Coquí dijo...

no solo en las peliculas, yo un dia lo hice. le escribi una carta. y fue lo mejor que pude hacer, ahora, de vez en cuando nos dejamos mutuamente cartas bajo la almohada.

Anónimo dijo...

Si bien es cierto que la comidita de la señora P. es muy rica... mas que rica, requeterica, no por eso, he de dejar de elogiar las historias de vida de todas y cada una de las mamis, en este caso de la señora P, que efectivamente, pese a todo, no es difícil quererla.
Y dame ideas para algun nick, pichón, andaaaaaaa!!!!!
ILYT. Little P.